Camilo Corea: “Mi papá no quería que yo me quedara como músico”

Camilo Corea en Cienaños
Camilo Corea en Cienaños

La Casa de los Cien Años a todos nos ha dejado algo, un espacio para expresarnos y compartir, un descubrimiento artístico, sopa de tortilla, un amor….la goma….  A mí me dejó la oportunidad de tener una exquisita conversación con un astro hondureño, Camilo Corea y su talentosa hija Laura, con quien comparte en ocasiones el escenario. Esto fue amor a primera entrevista, y aquí se las compartimos:

[CAMILO COREA]: La invitación de Leonardo llegó en un momento cabal, importante, porque me dio un empujón para volver a intentar a accionar como artista. En mi primera etapa como músico yo toque covers, pero cuando pasas los años te tienes que preguntar quién eres, qué estás haciendo, tu realidad como artista. Y eso es lo que voy a presentar acá, mis composiciones; tal vez un par de covers, cosas así;  siempre con el temor de cómo reaccione el público ante mi trabajo artístico.

 

 

[MJ]: Me gustaría saber cómo fue que llegó al jazz, porque me parece que casi nadie empieza en el jazz, comienzan en otras cosas y van descubriendo qué es lo que les gusta, lo que les apasiona. Entonces, ¿cómo fue que usted llegó al jazz? ¿Y qué significa para usted ese género musical?

[CC]:

Yo nací en una época en que estas cosas no existían. No existía el Internet; nosotros escuchábamos la música que podíamos conseguir, en aquellos famosos discos, los Long Play, con aquel ruido que no se oía bien, y uno tenía que colocar la oreja en el parlante para entender los instrumentos, entre ellos el bajo, o lo que estaban haciendo. La formación que yo tuve es la base teórica formal, y aprendí a escribir partituras. Como prueba de ello mi papá me ponía a escuchar las grabaciones y a escribir partituras. Yo nací haciendo música popular, pero con las bases de la música clásica.

 

Cienaños

 

Una noche estaba contento porque mi papá me regaló un radio. Por alguna razón rarísima, ese radio captó una emisora que no tenía que haber captado, porque no era local: La voz de América; y lo primero que escuché me causó un impacto, cuando oía todos esos acordes, sentí que ahí estaba lo que yo quería, no lo que hacía en ese momento (boleros, música tropical); esa música que escuché impactó en mí. Tiempo después, escuché en una emisora local los Beatles y todos esos grupos de rock norteamericano, toda la gente estaba loca con esa música; yo pensaba que sí estaba bonita, pero no me emocionaba; y buscando otra emisora escuché el primer bossanova de mi vida: El corcovado, de Antonio Carlos Jobim, ese sí me pegó un flechazo; fue el primer tema en la línea de bossanova que trabajó Jobim, tema que tiene mucha influencia del jazz, entonces mi primera conexión con el jazz provenía de Brasil.

El  Corcovado-Antonio Carlos Jobim:

 

En los años siguientes, las cosas cambiaron, ya tuve contacto con el jazz norteamericano, pero aunque lo aprecio mucho, lo admiro, y lo disfruto, mi línea es el jazz latinoamericano (Brasil, Argentina, y todo eso).

[MJ]: Tengo entendido que su papá tuvo un papel fundamental en la formación musical suya, ¿él era saxofonista?

[CC]: Él era de todo, aunque su instrumento principal era la trompeta; en mi recuerdo han habido pocos trompetistas como él. Fue maestro de música en el Instituto 18 de Noviembre, en Catacamas (donde pasé varios años). Pues ahí, en una ocasión, una muchacha estaba siendo atacada por un terrateniente, y mi papá la salvó; entonces el terrateniente le dio orden a sus trabajadores y la orden era que lo mataran, lo atacaron y casi lo matan. Perdió sus dientes de la parte delantera. Desde el grupo de atacantes salió una botella que fue a pegarle justo al rostro, y se quebró. Entonces mi papá después de perder la dentadura ya no pudo seguir tocando la trompeta, y empezó a tocar el saxofón y lo conocen como saxofonista por eso.

Él era un músico completo. Me da tristeza que la gente no sabe de estos grandes músicos nuestros, se olvidan de ellos; pero sí nos sabemos el nombre de cualquier gringo o europeo. Hay falta de cariño hacia su propio artista.

[MJ]: ¿Y usted tiene algún instrumento predilecto o los ama a todos por igual?

[CC]: Mi primer instrumento fue la trompeta, pero por cuestiones de salud no pude seguir con ella, y cuando por circunstancias me metí al piano, ya era grande. El pianista del grupo que yo tenía se emborrachó y no llegó a trabajar. Entonces toqué lo que había en ese momento, que era una organeta, no como ahora que es un teclado. Yo me enojé, y a la mañana siguiente le conté a mi papá lo que pasó, y él me preguntó que qué iba a hacer, y en una situación que yo no me esperaba le dije que yo iba a aprender a tocar piano, y él me dijo que estaba bien, y no volvió a decirme nada. Pasó una semana, dos semanas, y silencio, no tocó el tema. Y una vez que yo regresaba de clases, veo en la sala un piano, y encima un montón de manuales. Y sale él y me dice: « ¿no que ibas a aprender? Demostrámelo… Ahí están los manuales, ahí está el instrumento».

Camilo Cienaños

 

[MJ]: Mencionó que cuando escuchaba los Long play su papá lo ponía a escribir la partitura de lo que estaba escuchando, ¿él le enseñó a escribir y a leer música?

[CC]: Él estudió en un conservatorio en Nicaragua. Para mis clases vio lo que había aquí, pero nadie lo convenció y me dijo que él se iba a constituir en mi maestro. Él me enseñó todo lo que sabía de música. Después, cuando estuve en España, cuando iba a conciertos, yo miraba a los directores, a los músicos, y y aprendía de ellos, saqué conceptos para mejorar mi capacidad. Y recibí un par de cursos de dirección musical y de interpretación musical, toqué con un par de agrupaciones y aprendí mucho. Pero mucho de lo que yo sé él me lo enseñó, él me dio muchos tips. Me enseñó cómo se tocaban los instrumentos; es decir, no tocarlos, pero saber de qué se trataban. Fue como un curso o taller intensivo de varios años de lo que él sabía.

 

Cienaños
Laura Corea

[LAURA COREA]: Ahorita estamos apoyando una moción de ley para protección al artista, y veníamos discutiendo qué es un artista, porque es muy difícil hacer una clasificación. Hay personas que nacen artistas y son muy talentosas, y quizá no estudiaron música, o no estudiaron arte, o no estudiaron pintura, o escultura, o lo que fuese, pero son artistas porque nacieron así o porque les gusta hacer. Si uno saca una lista de personas, encontrará que todos ellos están vinculados de una manera u otra a una expresión artística, y ahí viene la pregunta: ¿qué te hace artista? ¿La capacidad de una persona de ejecutar un instrumento? ¿Qué determina si una pintura está bien hecha o no? ¿A qué juicio lo vas a someter? Entonces no podemos entrar ahorita a ser tan estrictos o exigentes, y empezar a sacar a las personas porque tal vez consideramos que no son artistas ya sea porque no tengan un título, o por otras razones. Y lo veo en todos lados. Yo soy arquitecta, y uno de los arquitectos más famosos que no se graduó de arquitecto es Le Corbusier, y le debemos muchas líneas del Modernismo y de la arquitectura contemporánea, pero no por el hecho de que él haya sacado el título significa que no le aportó a esa rama un montón de cosas positivas.

[MJ]: Es complicado pero es como romper un poco las cadenas; evidentemente la educación formal tiene valor e importancia, pero creo que la persona a la que le apasiona algo y que realmente quiere aprender cierta cosa la va a aprender mucho más siendo autodidacta o aprendiendo de otras personas con experiencias, por la inquietud y el deseo que tiene de aprender lo que le gusta. Muchas veces me parece que la ventaja de no haberlo estudiado de manera formal es que no conocen la caja en la que “deben” estar metidos, y por eso aportan tantas cosas diferentes, porque no aprenden tanto las limitantes.

¿Usted vive de la música?

[CC]: Había temporadas en las que mi papá tenía trabajo, pero en otras no, y el sufrimiento para pagar las deudas, para todo lo que significa vivir era enorme, y me dijo que no quería que yo me quedara como músico, que no quería que sufriera lo que él había sufrido, y me exigió que estudiara una profesión más estable. Hubo una gran discusión con mi padre porque él quería que yo fuera maestro, pero yo no quería serlo; terminé siendo ingeniero civil, y me quedé en la rama de las ciencias. Yo vivo de la ingeniería, con mi especialidad que es la Hidrología. Pero no puedo vivir sin la música, no puedo concebir que yo no esté haciendo música. Sin la música no podría vivir. Pero bueno, no soy un trabajador de la música.

Cienaños Corea

 

[MJ]: Hablando de su familia, ¿Laura es hija única?

[LC]: De mi papá y mi mamá sí, pero tengo más hermanos.

[MJ]: ¿Cuántos hermanos son?

[LC]: Dos hermanos más por parte de papá, y por parte de mamá tengo otro.

[MJ]: ¿Y la mamá es también artista? ¿Qué hace?

[LC]: Mi mamá es artista, ella es profesora de Música, ella tocaba el cello y es maestra de Literatura.

[MJ]: ¿Todos los hijos heredaron esa pasión o mística por la música?

[LC]: Yo creo que sí por el ambiente en el que nos desenvolvimos. Recordemos cómo mi papá aprendió el jazz; pero, ¿cómo lo aprenden sus hijos? Porque lo escuchan, porque van a conciertos, porque esa es la música que los padres sienten y ponen. Yo supe lo que era una emisora hasta que estaba grande, y nunca me llamó la atención. De una u otra manera, los padres que son artistas tienen una gran incidencia en los hijos. Y el factor genético; pienso que no me gustaría cantar, o el jazz, o la música latinoamericana, sino fuese hija de Camilo Corea y de Laura Gómez; no, no hubiese sucedido. Entonces sí creo que uno hereda, de una u otra manera, ciertas cualidades artísticas y las explota muy a su manera; todos de alguna manera u otra tienen el arte, solo que lo van a aprender a descubrir en su tiempo, y van a sentir la necesidad de formar parte.

 

Laura-Camilo
Laura-Camilo en Cienaños

 

[MJ]: ¿Y vos cuándo descubriste que te gustaba cantar? Que es algo muy diferente a la Arquitectura.

[LC]: Siempre. Desde pequeña sabía cuándo algo estaba afinado o desafinado, o les decía a mis papás cuando escuchaba a alguien cantando y no me gustaba. Sabía que tenía esa habilidad o intuición. Yo miraba a mi papá en el escenario, y me decía: «uno no puede estar sin la necesidad de crear». Creo que he logrado un balance, porque en la Arquitectura se ocupa ser muy creativo y artístico, pero también tengo la necesidad de estar en el escenario y cantar. Todos los días canto; todos los días escucho música. La necesidad nació cuando ya estaba grande; por lo que pienso que mis hermanos no la tendrán ahorita que están pequeños, por las mismas inseguridades que uno tiene de pequeño, y cuando uno crece uno piensa: «hey, esto es lo que me gusta… o quiere formar parte de esto».

[MJ]: Estoy de acuerdo, creo que cada quien tiene su tiempo.

Quiero que me diga cada uno, tres cosas sin las que no podrían vivir, que necesitan para seguir viviendo felices y plenos. No necesariamente cosas tangibles.

[CC]: Primero la música, de inmediato.
La segunda, la tranquilidad emocional y espiritual o religiosa; sin eso no podría enfrentar el mundo, no podría hacer nada que no esté vinculado a mi fe. Aunque soy un poquito peleón, no encajo en el feligrés normal, no puedo, a los artistas nos cuesta eso.

La tercera, que me da un espanto solo de pensarlo, es la ausencia de mis seres queridos en el entorno de lo que significa lo que soy.

[LC]: La primera sería Dios porque no podemos explicar nada de lo que nosotros vemos, sentimos, comprendemos, y a medida que va pasando el tiempo siento que tenemos más preguntas que respuestas en la vida; y es bonito refugiarse en un Dios que nos ama tanto que todo nos lo da; desde vivir, conocer a ciertas personas, tener esta experiencia de vida, y disfrutar este momento.

La segunda son los lazos de amor, es decir, de amor fraternal, de amor de madre, de padre, entre hermanos, entre compañeros; creo que no podría vivir sabiendo que no soy capaz de amar a alguien y que otra persona no es capaz de sentir eso por mí.

Creo que la tercera sería la capacidad de poder comprender el arte, y la capacidad de poder escribir, de poder ver, de poder hablar, escuchar y soñar. Tener sensibilidad humana.

[MJ]: Usted tiene trabajos dedicados a Honduras, su música tiene ritmos hondureños, y muchas palabras hacia Honduras, ¿cuál fue su motivación para escribir sobre este país?

[CC]: Como dijo Laurita, a veces uno enfrenta situaciones que le llevan a determinados lugares. Estando en Madrid hubo una reunión en el que había varios artistas y músicos, y logré que me metieran. En un momento dado todos estaban tocando, y me dijeron que tocara algo, pero que no querían escuchar nada yanqui allí. Eso fue un golpe, porque me di cuenta que no tenía algo nuestro, algo que pintara a nuestro país.

[MJ]: Había caído en la misma trampa que hemos caído todos.

[CC]: Usted entiende lo que significa cómo nos han formado, cómo la influencia de México, de Estados Unidos; por ejemplo, hay gente que piensa que las rancheras es música nacional. Los gobiernos no han puesto énfasis en fortalecer una educación en la que se aborde las verdaderas tradiciones y raíces… Una vez que estaba viajando por Guaymoreto, Trujillo, para verificar ciertas condiciones del trabajo que estaba haciendo. Me metí a la playa y caminé, y casualmente tuve el encuentro con un rito por la muerte de un señor garífuna. Oír esos tambores, ver sus procedimientos me cautivó, y nació un deseo de escribir algo como homenaje para ellos. El primer disco que planteó eso fue Aires de mi Tierra, en el que tuvo mucha influencia nuestro amigo recordado y querido Guillermo Anderson, quien empezó a presionarme a que lo hiciera, «hacé tu disco Camilo, hacé tu disco», me decía Guillermo. Entonces le planteé el proyecto de que es lo que yo quería, y a él le gustó, y de ahí vino mi esfuerzo de hacerlo de esa forma. Actualmente hay muchos grupos que están haciendo eso, y usan un término que yo discutía con Guillermo, ya que él me decía que lo llamara «jazz garífuna», y yo le decía que ese concepto no existe, y que prefería no usarlo.

Laura y Camilo

 

 [MJ]: ¿Alguna vez usted ha emprendido un viaje específicamente para encontrar una canción? ¿O solamente se tropieza con ellas?

[CC]: Los compositores tienen diferentes formas de producir, por ejemplo, le hago este chiste a Tony Sierra: «Tony, ¿si a vos te dicen que le hagás una canción a un perro?. Él me dice que la hace así [chasquido de dedos], de inmediato», porque él sigue lo que se llaman «patrones», es decir, la composición de una canción de la forma en la que saben que a la gente le gusta. Por ejemplo, hay un artista venezolano, que ahorita no recuerdo el nombre, que ha hecho cinco o seis hits, pero que, si uno los analiza musicalmente, es la misma estructura, la misma secuencia de acordes, con alguna diferencia en la línea melódica; entonces, muchos compositores tienen la capacidad de ver cómo va su disco, surge y empiezan a desarrollar su idea. Yo no, en mi caso son partos dolorosos. A veces en momentos en los que no espero, y si no escribí, tuve pereza, se fue la idea. Otras veces no, otras veces ocurre que es como en un parto: primero sale la cabecita, después el bracito, hasta que por fin sale todo. Este tema que tiene tres nombres, que ahora no lo recuerdo, fue algo muy especial, porque lo soñé, fue un mensaje claro, y cuando me levanté fui desesperado a escribir la primera idea, y no surgió de un solo, surgió recordándolo de a poco. Era Plegaria, penumbra y luz… Yo me vi en el sueño, a solas, como habiéndome despertado, con zonas totalmente oscuras, con miedo o pánico, y oía a lo lejos un oleaje, y mi alma empezó a llorar de miedo, y a pedirle ayuda al Padre Supremo, que en el disco esa es la primera parte, donde va el violonchelo con la voz de Shirley Paz.

Volviendo a la pregunta que me hizo, tengo que decir que surge en un momento dado, no lo busco, llegó, y lo agarro cuando puedo.

 [MJ]: Cuéntenme de Altamar, ¿hace cuánto existe? ¿Quiénes fueron sus integrantes?

[CC]: Altamar nació cuando comenzamos a grabar el primer disco, Aires de mi Tierra; estaba integrado por Herbert Ríos en la batería; Guayo Cedeño en la guitarra, y este joven bajista, muy bueno, a quien extrañamos, Gustavo Herrera, que falleció hace algunos años. Altamar nació con la intención de proyectar las composiciones de Camilo y su propuesta artística. Pasó el tiempo, y fueron cambiando los integrantes. Estamos ya en la cuarta generación. Actualmente está Billy Gómez en la percusión, está Fredy Matute en el bajo, Iris Rodríguez en el saxofón, Josué Lozano en la flauta, José Carlos Sanabria en la batería.

[LC]: Contamos también con invitados.

[MJ]: ¿Y qué tal ha sido la experiencia de trabajar con su hija?

[CC]: Cuando ella se lanzó al canto no me tomó en cuenta a mí, ella lo hizo por su propia decisión, y ya cuando yo la llamé, ella ya había avanzado en su propio esfuerzo, en su carrera. Debo decir en defensa de ella, que es muy valiente. A los artistas nos encasillan: el piano se debe tocar de tal manera, que la guitarra debe tocarse de esta otra, el cantante debe ser de cierta manera; es tan absurdo que cuando hay concurso para voz, buscan gente que supuestamente son gente entendida en la materia, y lo que primero que hacen es decirle al aspirante que va a cantar tal canción, y los ponen a cantar baladas, boleros, rock y rancheras, y tienen que ser buenos en todo, ¿quién habrá dicho semejante tontería? Uno puede conocerlos, pero para ser un buen músico tengo que tocar merengue, bachata; lo manejo porque lo estudié, pero un músico tiene derecho a proyectarse de acuerdo a sus propias capacidades y  creencias, y Laurita sufre eso. Ella no encaja en el tipo de canto tradicional, ella tiene su predilección, y en eso tienen culpa sus padres, ella desde pequeña escucha música muy especial, de Brasil, de otros países; la mamá ha tenido mucha influencia en la parte clásica, mientras que yo tuve que haber influenciado con otro tipo de música, pero ella absorbió eso culturalmente. Cuando la ponés a cantar en Altamar ella no está cantando como el «encasillado», no; se concentra como las grandes artistas. Hay artistas que no encajan en lo mejicano o en lo gringo, que no se ponen ropa para insinuar, sino que es artista. En Altamar siempre me lo dijeron, y perdí un contrato porque me negué, nunca quise poner dos chicas con falda corta que bailaran, porque mi propuesta no es esa. Laurita se sube al escenario y canta con sus convicciones, canta con el tipo de voz que aquí no conocen, parecido al de Mariza, una artista de Portugal, o Astrud Gilberto; en una línea en la que no saca aquel vozarrón, se destaca porque saca su alma. Los músicos de Altamar no nos encasillamos en lo tradicional: yo no toco el piano como lo tocan los demás, el concepto armónico me representa.

[MJ]: Sé que ha visitado bastante el extranjero, con Altamar, y otras agrupaciones musicales, ¿se ha llevado alguna sorpresa? Cosas de que verdad no se esperaban o no se imaginaran que fueran de esa manera en ese país; y, ¿se nota mucho la diferencia en el apoyo al arte y a la música con respecto a Honduras?

[CC]: Eso es un tema extenso, como para un libro. Los pueblos, por lo que me parece, son grandes por su tradición, la que engloba la parte cultural, la parte artística, la parte espiritual, etcétera. Déjeme decirle que una de las mejores experiencias que tuve como compositor fue cuando Karla Lara tuvo a bien incluirme en su proyecto de gira por Dinamarca. Yo presentaba mis composiciones; tenía a Nery Lara en la parte percutiva, estaba Umaña al bajo, estaba Guayo Cedeño en la guitarra, y estaba yo al piano. Después de la puesta en escena llegaba Karla Lara con su proyecto, y cantaba lo que ella cantaba. En una ocasión en el lugar donde nos presentamos, que era una iglesia enorme, bonita, se llenó. Empezamos a tocar, y  yo usualmente tengo que tener ese click, ese que nunca me ha dejado en paz, como toqué alguna vez en Choluteca, que me sentí libre, pero aquí siento que no tengo el cariño del oyente, porque si el oyente no entiende lo que yo hago, sufro; porque quisiera que entendiera cuál es mi intención, y por eso toco con los ojos cerrados, o no veo al público; de vez cuando abro los ojos para ver las teclas, pero no miro el público, tengo pánico escénico en ese momento. Pues aquella vez, en aquella iglesia, abrí los ojos y volteé a ver, y me quedé extasiado, a punto de la lágrima: todos estaban atentos al cien por ciento; y había una señora de pelo suelto, grande ya, que movía los brazos siguiendo lo que yo estaba haciendo, todos estaban conectados. Casi dejo de tocar por la impresión de ver ese público así, porque acá no tengo ese público…

[LC]: El público es frío, pero pienso que también hace falta unirnos como artistas, tratar de hacer cosas juntos, en lugar de hacer las cosas cada quién por su lado, y creyendo que se tiene la receta correcta de cómo tiene que ser el asunto. Hay mucha colaboración artística en otros países versus la que, quizás, hay ahorita aquí; estamos empezando a hacer colaboraciones, hay que impulsar movimientos para que se sepa que en tal momento va a ver un festival de jazz, por decirlo ahorita, porque hemos estado hablando del jazz; o que va a ver un taller destinado a dar clases de piano, por ejemplo…

Como eso no ocurre en Honduras es por lo que yo casi no abro los ojos, no veo lo que pasa… Quisiera venir este 5 de octubre y romper con eso aquí.

 

 

 

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